Jardín Colgante

Record Guiness 2011 al jardín vertical más grande del mundo. Un proyecto sostenible que favorece la biodiversidad, disminuye la contaminación y proporciona aislamiento termoacústico.

Este espacio natural de más de 1.000 m2, en pleno centro de Madrid, está inspirado en los bellos Jardines Colgantes de Babilonia, considerados una de las Siete Maravillas del Mundo Antiguo. Éstos fueron construidos en el siglo VI a. C. durante el reinado de Nabucodonosor II en una ciudad a orillas del río Éufrates (la Babel de los textos bíblicos).

Hacia el año 600 a.C., Nabucodonosor II, rey de los caldeos, quiso hacer a su esposa Amytis, hija del rey de los medos, un regalo que demostrara su amor por ella y le recordara las hermosas montañas de su florida tierra, tan diferentes de las grandes llanuras de Babilonia.

La utilización de un andamio para crear el Jardín Colgante  del Santo Domingo fue idea del arquitecto Félix González Vela que supo ver las múltiples ventajas y posibilidades que este tipo de estructura posibilitaba.

Con una inversión de más de 480.000 euros, en su creación han colaborado un equipo de mas de 15 técnicos de diferentes especialidades.

El Director Técnico de Jardinería y responsable de su mantenimiento es Manuel Pasquín.

Características

Superfície 1.026 m2 Altura 22,9 m Ancho, 300 m lineales de andamios

Más de 260 especies, 2.500 plantas, 8 árboles de más de 5 metros de altura y 30 árboles pequeños

Más de 400 jardineras y 40.000 litros de sustrato vegetal

Cascada de 20 m de altura y caudal de 3.000 litros de agua/hora

6 programas de luz y sonido

Beneficios

Favorece la biodiversidad, disminuye la contaminación y proporciona un aislamiento termoacústico.

Reduce la temperatura entre 6 y 8 grados (efecto de 50 aparatos de aire acondicionado).

Produce una cantidad de oxígeno igual al consumido por 200 personas al día y reduce de la contaminación al absorber 25.000 kg de CO2 al año.

El jardín colgante del Hotel Santo Domingo es un espectacular pulmón verde de 1.000m2 de superficie, con más de 260 especies vegetales y una magnífica cascada de 20 metros de altura.

Obtuvo el Récord Guinness al jardín vertical mayor del mayor del mundo en el año 2011, y es que es algo único ya que su composición se ideó utilizando un elemento tan sencillo y tan práctico como andamiaje -oculto a su vez por la vegetación-.  Inspirándose en la concepción de lo que serían los antiguos jardines de Babilonia, jardines colgantes. Se ubicaban en estructuras elevadas y escalonadas, donde se adaptaba ciertos espacios para la tierra, hacia los bordes de la estructura (en nuestro caso las jardineras). De esta forma, toda la vegetación plantada tendía a sobresalir, y las plantas más extensas podían dejar caer algunas de sus ramas hacia niveles inferiores.  De hecho, se puede apreciar perfectamente el volumen y la frondosidad que tiene la vegetación que compone este jardín colgante, que no tiene nada que ver con  la superficie plana que componen los jardines verticales.

Contiene más de 2.500 plantas, 8 árboles de más de 5 metros de altura, 30 árboles más pequeños, más de 400 jardineras, 40.000 litros de sustrato vegetal para las plantaciones y 300 metros lineales de andamios.

Una vez instalado y fijado el andamio, se adaptaron las medidas de seguridad para fijar las jardineras, ocupando la mitad del paso del andamio con las mismas y se recubrió la estructura del andamio de brezo natural para ayudar a su naturalización. Se genera entonces un paso de trabajo y mantenimiento entre el muro del edificio y las jardineras, para así poder trabajar con total seguridad y perfectamente accesible en cualquier momento. De esta forma, se generó una gran cámara de aire, protegiendo el muro del edificio y creando como una especie de “aislante vegetal”.

Para aprovechar al máximo los recursos hídricos disponibles y minimizar el gasto de agua, se recoge el agua de 50 habitaciones del hotel (lavabos y duchas), se filtra y se depura entre otros fines para reutilizarse nuevamente en el jardín, riego y cascada.

El riego se realizó con goteo localizado autocompensante a cada jardinera y con fases independientes en función de la ubicación de las plantas:

- Fases de zonas altas: con gran insolación y plantas más expuestas al viento. Plantas de gran resistencia y de clima mediterráneo.

- Fases de riego intermedias, con más sombra y menos expuestas. Zona de transición con mayor mezcla de plantas y posibilidad de plantas de mayor frondosidad.

- Fases de riego bajas, con gran cantidad de sombra y plantas muy poco expuestas.

Esto permite que el riego se adapte a las distintas necesidades de las plantas. Se puede regar varias veces las plantas más expuestas al sol, regar menos e incluso tener días sin riego en las más bajas, ya que las condiciones en esos puntos son mucho más frescas. Dentro del sistema de riego se instaló igualmente un dosificador de abono para poder abonar a la vez que regamos. El jardín sólo se abona 2 veces al año con abonos orgánicos disueltos en agua de riego, en primavera y en otoño..

El jardín no se ha fumigado nunca. Jamás se han utilizado ni insecticidas ni fundicidas. Durante los 2 primeros años se detectaron algunos focos de insectos atacando algunas plantas, pero se controlaron con lo que se llama “lucha integrada” (suelta de insectos depredadores). Todas las primaveras se repite esta acción para el control de plagas, pero en la actualidad existe un equilibrio natural y no se aprecian ataques importantes.

También han aparecido otros “inquilinos”….como mirlos…De hecho hemos detectado que hay un nido de mirlo blanco….y también acechan otros pájaros que comen insectos…Con lo que al final, se genera un pequeño ecosistema a modo de “pulmón verde” en la ciudad.

Se trata de un proyecto sostenible, que aporta enormes beneficios medioambientales:

- Absorbe 25.000KG de Co2 al año y genera la cantidad de oxígeno que consumen unas 200 personas al día. Por tanto, reduce la contaminación ambiental e incluso la acústica, ya que debido a su frondosidad actúa como aislamiento del ruido y también de las altas temperaturas, reduciéndola entre 6 y 8 grados. Crea a su alrededor una especie de micro-clima.

Mantenimiento: el jardín obviamente exige unos trabajos permanentes de control y mantenimiento: podas, limpiezas, plantaciones, nuevos aportes de sustrato, abonados, revisiones y controles de riego. Y todo ello se puede hacer con total seguridad, accediendo a las plantas por las plataformas y en algunos casos realizando trabajos de descuelgue de los jardineros.

La culminación del proyecto es la espectacular cascada artificial de 20 metros de altura que desciende desde la cumbre del jardín. Tiene un caudal de 3.000 litros de agua a la hora, en circuito cerrado, por lo que se reutiliza, salvo la que se pierde por evaporación.

Y es que el Jardín, ha ido creciendo y formándose, gracias al trabajo del paisajista Manuel Pasquín,  que se encarga además del mantenimiento, como si se tratara de la creación de un artista, haciendo combinaciones y jugando con los distintos tipos de vegetación y también con los colores. Y realmente, a lo largo de estos años nos ha ido sorprendiendo en su evolución, ya que el propio jardín también ha ido seleccionando las plantas más fuertes e idóneas, desarrollando y ocupando cada una su espacio. Además, todas las plantas con flor que se encuentran en las pequeñas jardineras colgantes, se cambian dos veces al año, escogiendo aquellas que se adapten mejor a las condiciones climatológicas de cada temporada.

El jardín colgante del Hotel Santo Domingo es un proyecto vivo y en constante cambio. Es un “pulmón verde” en pleno corazón de la capital, un espectáculo del que disfrutan nuestros clientes.